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POETAS MEXICANOS

Poetas Méxicanos
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Nezahualcóyotl
"Coyote-Hambriento"
Rey de Texcoco 
(1431-1472)

Nació y murió en Texcoco (1402-1472). Fue hijo de  Extlilxóchitl, sexto señor de los chichimecas, y de Matlalcihuatzin, hija de Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlan.

 

En 1418 su padre abandonó Texcoco,
obligado por Tezozómoc, señor de los tecpanecas de Azcapotzalco; sitiado durante 30 días en la fortaleza de Tzinacanoztoc, se retiró a Tapanahuayuan, llevando consigo a Nezahualcóyotl y a varios jefes que le permanecieron fieles; pero ahí perdió la vida en combate con sus perseguidores, mientras el joven príncipe, de 16 años de edad, observaba la escena  oculto en un árbol. Por la noche Nezahualcóyotl se  encaminó hacia Tlaxcala por senderos extraviados.

 

En el camino encontró a varios de los suyos y les  recomendó que volvieran a sus casas y obedecieran a Tezozómoc, mientras el encontraba manera de librarlos
de la tiranía. El usurpador ofreció recompensas a quien  entregara al príncipe, vivo o muerto. Éste recorría,
disfrazado algunos poblados de su dominio y penetraba  a otros para mantenerse informado de los planes del enemigo.
En 1420 sus tías, las esposas de los señores de México y  Tlaltelolco, solicitaron al señor tecpaneca el perdón del  príncipe, aduciendo su inocencia, y éste le permitió que
viviera en Tenochtitlan. Dos años después se le asignó 


un palacio en Texcoco y se le autorizó a viajar entre las  dos ciudades.
El 2 de febrero de 1427 murió Tezozómoc y lo sucedió su hijo Maxtla. Nezahualcóyotl, aun sabiendo que había el  propósito de asesinarlo, concurrió a los funerales de
Azcapotzalco. Meses más tarde volvió a la metrópoli  tecpaneca a interceder por la libertad de Chimalpopoca, su tío y señor de México, enjaulado por orden del nuevo
tirano. Con permiso de éste, pasó a Tenochtitlan y vio  morir al monarca.

 

De regreso a Azcapotzalco, Maxtla le tendió una  celada, pero consiguió escapar a Texcoco. En esta  población su hermano y enemigo Tlilmantzin lo invitó  a una fiesta con la intención de matarlo; pero advertido
a tiempo, Nezahualcóyotl se hizo sustituir por un  labriego que se le parecía y a quien, en efecto, lo apuñaló,  un capitán y le cortó la cabeza para llevarla como trofeo
a Maxtla. Éste mandó participar la muerte del príncipe  a Itzcóatl, suceso de Chimalpopoca; pero cuando el  enviado llegó a México, llevando el despojo en prenda,
encontró a Nezahualcóyotl, quien le dijo: "Di al  agosto de 1427 en Calpulalpan. Al frente de 100 mil  ombres, ese mismo día se apoderó de Otumba; mandó que  los tlaxcaltecas y huejotzincas avanzaran contra Acolman;
él se dirigió con el resto de las tropas hacia Texcoco,  y pidió a los chalcas, que avanzaban desde el sur, que
tomaran Coatlinchan y se aproximaran a Huexotla.


Nezahualcóyotl llegó a esta población, que le era  por los tecpanecas. Itzcóatl y Cuauhtlalohuatzin enviaron  como emisario ante Nezahualcóyotl al príncipe Ilhuicamina.
El señor de Texcoco viajó en secreto a Tenochtitlan y  concertó con ellos la contraofensiva. El 14 de febrero
de 1428 movilizó 250 mil hombres a Tlaltelolco a través  de la laguna; el 15 él mismo, al mando de 50 mil hombres,  desembarcó en Tepeyac; y los mexicanos, divididos en tres
columnas, rompieron el sitio y llegaron hasta las costas  y linderos de Azcapotzalco: Itzcóatl por agua, Moctezuma
por Tacuba y Tlacaéleltzin por Tlalnepantla. Mazatl, el  general de los tecpanecas, resolvió encerrarse con sus  300 mil guerreros en la fortaleza de Mazatzintamalco.

 

Ahí lo sitiaron durante 114 días. Los aliados de Maxtla ( Coyohuacan, Xochimilco, Cuauhtitlán y Tepotzotlán).
No pudieron salvarlo de la derrota. El ejército tecpaneca  fue desbaratado cuando intentó romper el cerco. Azcapotzalco  fue entregado al saqueo de los vencedores, maxtla muerto por  mano de Nezahualcóyotl ( 6 de junio) y la ciudad convertida  en mercado de esclavos, para infamarla.

 

En los meses  siguientes corrieron igual suerte Tapanahuayan, Tultitlán, Teoloyucan y otras poblaciones al norte de Xaltocan.
Mientras era destruido el imperio de Azcapotzalco,  Iztlacautzin sublevó Huexotla y se apoderó de Texcoco y  otras localidades acolhuas. Nezahualcóyotl se quedó a 
vivir en el bosque de Chapultepec, lo pobló de animales  de caza, instaló albercas y construyó el acueducto que  llevó el agua potable a México; pero en la primavera de
1429 atravesó de noche el lago con un ejercitó y   recuperó su capital tras siete días de combate, extendió  y consolidó la reconquista y volvió a Tenochtitlan.


Propuso luego la paz a Tacopaintzin, señor de
Xochimilco, pero fue rechazado de suerte que a fines  de ese mismo año tomó la plaza, luego de llenar con haces  de yerbas el canal que le impedía el paso.


En 1430 hizo una tercera campaña para dominar a los sobrevivientes de la matanza de Azcapotzalco y a varios grupos acolhuas sublevados Zempoala, Tepepulco y Apan
se sometieron de grado.


Consumada la dominación del valle de México, Nezahualcóyotl  e Itzcóatl pactaron una alianza, a la que se añadió a
Totoquiyauhtzin, señor de Tacuba, quien a pesar de ser  tecpaneca había facilitado el paso por su territorio al  ejército de Moctezuma, en la pasada guerra contra Maxtla. 


La triple Alianza se solemnizó a mediados de 1431.
En seguida los tres señores procedieron al reparto de  las tierras conquistadas: marcaron una línea de sur a
norte desde el cerro de cuexcomatl hasta Tototepec;  asignaron la parte del este a Texcoco, la del oeste a
México-Tenochtitlan y le agregaron a Tacuba la provincia  de Mazahuacan y otros pueblos.
Nezahualcóyotl restituyó el poder local a los señores  de Tepetalaoztoc, Acolman, Tepecpan, Chiuhnautlan,  Tolantzinco, Cuauhchinanco, Xicotepec, y Teotihuacan,
aunque sujetos a obediencia y a pagar tributo. Otumba, Chiautla y Cohuatecpec las dio a sus hijos o íntimos; 


reservó para sí la capital y una zona aledaña; y nombró  ocho recaudadores encargados de recoger, en el resto de  sus dominios los comestibles con que debían contribuir
otros tantos grupos de pueblos a los consumos de la casa
real.

 

En todos los terrenos comunales había dos parcelas  cuyos productos se destinaban al rey, una y otra a la corte.
En Teotihuacan estableció el tribunal que juzgaba a los  nobles, en Otumba el de los plebeyos en Texcoco el que  conocía de las apelaciones. Instituyó sendos consejos de
instrucción pública, de guerra y de hacienda y uno supremo  formado por 14 señores. Nombró para presidir estos
organismos  a cuatro de sus hijos. Expidió, además, 80 leyes, para  garantizar la lealtad al Estado y las buenas costumbres;
la pena por la infracción a estas disposiciones era, en  la mayoría de los casos, la muerte. En el bosque de  Tezcutzinco protegió los árboles, captó los manantiales,   condujo el agua por los montes, introdujo el riego, labró
albercas en las rocas, plantó flores, propagó especies  animales y escribió poemas. Fernando de Alva Ixtlixóchitl,
su nieto, dice en su Histororia chichimeca que Nezahualcóyotl,  a lo largo de su vida,
mató por su mano a 12 reyes, incluyendo a Maxtla,
participó en 30 batallas y nunca fue vencido ni herido;   sujetó 44 reinos; nombró generales a 43 de sus hijos y al
cuadragésimo cuarto lo mandó matar por soberbio y belicoso.


Reunió a todos los sabios y filósofos de su tiempo y  alcanzó a saber que había un solo Dios verdadero, al  que llamó Tloque Nahuaque; castigó los delitos con rigor,
"especialmente a las personas de calidad y que habían de  dar ejemplo a las demás"; y fue misericordioso y agradecido.


Murió a los 70 años de edad y a los 43 de su reinado. 


Se conservan unas 30 composiciones poéticas suyas en  las colecciones de manuscritos de cantares prehispánicos.
Según lo ha advertido Miguel León-Portilla (Nezahualcóyotl,  poesía y pensamiento, 1972), los temas que desarrolla en
ellos son " la fugacidad de cuanto existe, la muerte inevitable,  la posibilidad de decir palabras verdaderas, el más allá y
la región de los descarnados, el sentido de flor y canto, el  enigma del hombre frente al dador de la vida y la posibilidad
de vislumbrar algo acerca del inventor de sí mismo".

 

En 1972,  quinto centenario de la muerte del señor de Texcoco, el  gobierno del estado de México publicó ocho libros conmemorativos
-unos reimpresos, otros originales - , obra de José María Vigil,  Miguel León Portilla, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, José
Luis Martínez, Salomón de la Selva, Víctor M. Castillo F.,   Pedro Mascaró y Sosa y Carlos Pellicer. En Chapultepec hay una
fuente monumental en su memoria, proyectada por el escultor  Luis Ortiz Monasterio. El obispo José Joaquín Granados y Galvez
(1743-1794) publicó en Tardes americanas (1778) un poema
atribuido a Nezahualcóyotl que contiene expresiones del todo
extrañas al pensamiento prehispánico. Un municipio y una
ciudad del estado de México llevan su nombre.

 

 

Soy Rico

Soy rico,
Yo, el señor Nezahualcóyotl.
Reúno el collar,
Los anchos plumajes de quetzal,
Por experiencia conozco los jades,
¡son los príncipes amigos!
Me fijo en sus rostros,
Por todas partes águilas y tigres,
Por experiencia conozco los jades,
Las ajorcas preciosas…

  


Solamente Él

Solamente él,
El Dador de la Vida.
Vana sabiduría tenía yo,
¿Acaso alguien no lo sabía?
¿Acaso alguien?
No tenía yo contento al lado de la gente.

Realidades preciosas hacer llover,
De ti proviene tu felicidad,
¡Dador de la vida!
Olorosas flores, flores preciosas,
Con ansia yo las deseaba,
Vana sabiduría tenía yo…


Estoy Triste

Estoy triste, me aflijo,
Yo, el señor Nezahualcóyotl.
Con flores y con cantos
Recuerdas a los príncipes,
A los que se fueron,
A Tezozomoctzin, a Quaquauhtzin.

En verdad viven,
Allá en donde de algún modo se existe.
¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes,
llevarles nuestras flores!
¡Si pudiera yo hacer míos
los hermosos cantes de Tezozomoctzin!
Jamás perecerá tu nombre,
¡oh mi señor, tú, Tezozomoctzin!
Así, echando de menos tus cantos,
Me he venido a afligir,
Sólo he venido a quedar triste,
Yo a mí mismo me desgarro.

He venido a estar triste, me aflijo.
Ya no estás aquí, ya no,
En la región donde de algún modo se existe,
Nos dejaste sin provisión en la tierra,
Por esto, a mí mismo me desgarro.

Yo lo Pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.


Percibo lo Secreto…


Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade,
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.

 

LOS   POETAS MALDITOS

En 1870 surgió en Francia un movimiento literario conocido como Simbolismo. El nombre viene de la tendencia de sus poetas a expresar la realidad a través de símbolos. Se oponían así a una corriente inmediatamente anterior, llamada Parnasianismo, que propugnaba la vuelta a las formas clásicas.

Por el contrario, el Simbolismo introdujo un aspecto totalmente revolucionario: el verso libre. Los poetas dejaban así de estar sujetos a las normas de la métrica; estaban más interesados en percibir la realidad a través de los sentidos y en transformarla en poemas llenos de símbolos, sugerencias y resonancias musicales.

La gran figura de este movimiento fue Charles Baudelaire, que precedió a un grupo de brillantes poetas: Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, Tristán Corbière, Jules Laforgue y Charles Cros. Con ellos nació también el mito del artista bohemio, decadente y profundamente crítico con la sociedad de su tiempo. O, en otras palabras, los poetas malditos.

Esta expresión, que suena a etiqueta puesta por los libros de texto, fue en realidad inventada por Paul Verlaine quien, en 1884, publicó una serie de semblanzas biográficas de un grupo de poetas simbolistas y la tituló Los poetas malditos.

De todos ellos, sin duda la figura más llamativa es la de Jean Arthur Rimbaud, que parece aunar todos los tópicos del artista genial: adolescente rebelde, poeta visionario, marginado social... Rimbaud vivió sólo 37 años, pero lo hizo intensamente.

A los 20 años ya había escrito lo mejor de su obra; después, compaginó la literatura con una interminable sucesión de viajes. En sus últimos años vivió en África, donde se ganó la vida como traficante de armas. Un tumor en la pierna le obligó a volver a Francia, donde murió poco después.

BAUDELAIRE. Pequeños poemas en prosa, Las flores del mal, Los paraísos artificiales. Fragmento de Las flores del mal: ¡Reloj! Dios espantoso, siniestro e impasible/ cuyo dedo amenaza, diciéndonos “¡recuerda!”./ Los vibrantes dolores en tu asustado pecho,/ como en una diana pronto se clavarán.

RIMBAUD. Una temporada en el infierno, Iluminaciones. Fragmento de Una temporada...: Nada de cánticos: conservar lo ganado. ¡Dura noche!/ La sangre seca humea sobre mi rostro, y no tengo cosa alguna/ tras de mí, ¡fuera de ese horrible arbolillo!... El combate/ espiritual es tan brutal como las batallas de los hombres;/ pero la visión de la justicia es sólo el placer de Dios.

MALLARMÉ. Verso y prosa, Divagacioness. Fragmento de El fauno: Montón de antigua noche, mi duda ha terminado/ en mucha rama tenue que, habitando las mismas/ florestas, prueba, ¡ay!, que sólo me ofrecía/ como triunfo la falta ideal de las rosas

Paul Verlaine ya era un autor reconocido cuando, en 1871, recibió una carta de un adolescente llamado Jean Arthur Rimbaud. Deslumbrado por la calidad de sus versos, le invitó a su casa de París. El burgués casado con una joven de 16 años y el impetuoso aspirante a poeta no parecían tener mucho más en común que su amor por la literatura.

LOS PRERRAFAELISTAS

Los Prerrafaelistas, rechazaban el arte académico predominante en la Inglaterra del siglo XIX, centrando sus críticas en Sir Joshua Reynolds, fundador de la Royal Academy of Arts. Desde su punto de vista, la pintura académica imperante no hacía sino perpetuar el manierismo de la pintura italiana posterior a Rafael y Miguel Ángel, con composiciones elegantes pero vacuas y carentes de sinceridad. Por esa razón, ellos propugnaban el regreso al detallismo minucioso y al luminoso colorido de los primitivos italianos y flamencos, anteriores a Rafael (de ahí el nombre del grupo), a los que consideraban más auténticos. 

La sesión inaugural de la Hermandad tuvo lugar en casa de los padres de John Millais, en Gower Street (Londres), en 1848, y en ella estuvieron presentes John Everett Millais (1829–1886), Dante Gabriel Rossetti (1820–1882) y William Holman Hunt (1827-1910), considerados los fundadores del grupo. Hunt y Millais eran estudiantes en la Royal Academy of Arts. Rossetti era discípulo de Ford Madox Brown (1821–1893), y había conocido a Hunt tras haber quedado impresionado por su cuadro La víspera de Santa Agnes, basado en el poema de Keats. Rossetti, también poeta, estaba interesado en desarrollar los lazos entre la poesía romántica y el arte.

 

 

Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885 Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972), poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la Lost Generation —«Generación perdida»— que predicó fogosamente el rescate de la poesía antigua para ponerla al servicio de una concepción moderna, conceptual y al mismo tiempo fragmentaria.

Su obra monumental, los Cantos, o Cantares, le llevó gran parte de su vida. El crítico Hugh Kenner dijo tras encontrarse con Pound: «He tomado de repente conciencia de que estaba en el centro del modernismo».

Pound fue un ferviente seguidor de Benito Mussolini y fue criticado por su antisemitismo. Su compromiso con Mussolini le significó ser condenado en 1945.

La primera poesía de Pound estuvo influida por los poetas del siglo XIX (especialmente los prerrafaelitas), la literatura medieval y la filosofía ocultista y mística neo-romántica.

En 1915 publica Cathay, un pequeño volumen de poemas de Li Po traducidos por Ernest Fenollosa y reelaborados por Pound. Al contrario que los traductores americanos anteriores de la poesía china, estas versiones en verso libre ofrecen a los lectores textos comprensibles. Muchos críticos consideran los poemas de Cathay como la realización más acertada del Imaginismo

La poesía de Pound cita y hace referencias a Homero, Confucio y Dante; aborda las mitologías y teorías económicas, así como muchos hechos históricos, e incluye palabras en griego y latín e ideogramas chinos, en un descomunal intento de construir una visión caleidoscópica de la historia y la cultura.

Sus escritos ensayísticos, agrupados en El ABC de la lectura y en Cómo leer, entre otros, son elegantes y contundentes, crudos y ásperos, sutiles y dialécticos, pero nunca interrogativos. Abogó con ímpetu de propagandista por una poesía «pegada al hueso», es decir, libre de adornos, a los que llamaba «fiorituras», en un símil con la música. Estableció un itinerario de lecturas para quien quisiera comprender la poesía, a la que consideraba un arte en progreso. La lista de sus preferencias excluye notoriamente a Shakespeare, al barroco español y al romanticismo.

 

LOS POETAS SUICIDAS

A partir de la desaparición de José Agustín Goytisolo, empecé a darle vueltas a las razones del suicidio, y se me sumó hace unos meses otra muerte voluntaria, la de uno de los poetas instigadores de la Poesía de la Experiencia, un granadino del que todavía no quiero acordarme, porque me dura pudor.
Investigando y releyendo en mi biblioteca -donde reina la poesía sobre todas las cosas-, he encontrado a un montón de poetas tocados por la valentía de decidir su propia desaparición. Hoy me pide el cuerpo hablarles de algunos de ellos, poetas que han sentido su poesía como realidad tangible, poetas para los que "todo ha sido posible, salvo su vida" (E. M. Ciorán).

 

poeta norte dentro de este grupo y dentro de la historia de la literatura es Cesare Pavese, del que son los conocidísimos versos "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos- / esta muerte que nos acompaña / de la mañana a la noche, insomne, / sorda, como un viejo remordimiento / o un vicio absurdo. Tus ojos / serán una vana palabra, / un grito callado, un silencio...", un poema sin parangón dentro de la historia de la poesía. Antonia Pozzi, otra italiana, falleció en el año 38 dejando versos como "...Ojos no míos / que la niebla invade."; Sibilla Aleramo se da fin no sin antes ofrecerle al mundo poemas sentidísimos como este fragmento de Soy tan buena: "...

 

Entre los poetas suicidas de habla castellana tenemos bellos ejemplos en Gabriel Ferrater, un entusiasta de la obra de Kafka que dio fin a su vida en Sant Cugat el año 1972 (versos suyos son "Estoy más lejos que amarte /.../ No soy sino la mano con que tú palpas");

 

 

Antonin Artaud, Danielle Sarréra o Paul Celán. Más muertos a sumar a la lista de los muertos, más suicidas a poner en su dedo el gatillo que vuele la sien de este mundo loco, injusto, lleno de imbéciles e ineptos sin asomo alguno de sensibilidad. También hablaré de Walter Benjamin, el hombre que en Port Bou supo a ciencia cierta que era más fácil desaparecer que seguir en esta historia. ¡Pum!

FRANCISCO LÓPEZ MERINO

LA EMOCIÓN DEL SILENCIO

.

Esta es la hora en que todos los enfermos se agravan.

.................................................Charles Baudelaire

.

En los largos crepúsculos profundos

poblados de un recóndito silencio,

recuerdo el verso aquel que me emociona:

la hora en que se agravan los enfermos...

.

Pienso que un alma análoga a la mía

acaso ha penetrado al reino eterno

en esa hora ínfima y doliente

en que se agravan todos los enfermos...

.

¿Amigo, tú no sientes la tristeza

que desciende en la hora del silencio?

¿No sientes cómo tu alma también gime

cuando se agravan todos los enfermos...?

 

GEORG TRALK

A LOS ENMUDECIDOS

.

Ah, la locura de la gran ciudad cuando al anochecer,

junto a los negros muros, se levantan los árboles deformes

y a través de la máscara de plata se asoma el genio del mal;

la luz con látigos que atraen ahuyenta pétrea noche.

Oh, el hundido repique de las campanas del crepúsculo.

.

Ramera que entre escalofríos alumbra una criatura

muerta. La ira de Dios con rabia azota la frente de los poseídos,

epidemia purpúrea, hambre que rompe verdes ojos.

Ah, la odiosa carcajada del oro.

.

Pero una humanidad más silenciosa sangra en oscura cueva

forjando con metales duros el rostro redentor.

PAUL CELAN

REJA DE LENGUAJE

..

Redondez del ojo entre los barrotes.

..

El párpado, animal ciliar,

boga hacia arriba,

deja libre una mirada.

.

Iris, nadadora, sin sueños, sombría:

el cielo, gris-corazón, ha de estar cerca.

 

Sesgada, en la férrea arandela,

la tea humeante.

Por el sentido de la luz

adivinas el alma.

.

(Si yo fuera como tú, si tú fueras como yo.

¿No estuvimos

bajo un alisio?

Somos extraños.)

.

Las losetas. Encima,

bien juntos, los dos

charcos gris-corazón:

dos

bocanadas de silencio..

ARTHUR CRAVAN

EL POETA BOXEADOR

LANGUIDEZ DE ELEFANTE
.
Yo era grande, ¡querido Mississipi!
Por desprecio de poetas, gasterópodo amargo,
Me iba, pero ¡qué amor en las estaciones y qué deporte en el mar!
¡Récord! Tenía seis años (¡aurora de tripa y frescor de pipí!)
Y esta mañana a las diez y diez el rápido
Que flotaba sobre los raíles se cruzaba con trenes límpidos
Y me lanzaba al aire, zambullida en tobogán.
Era el cien por hora y a pesar del rumor,
El encanto de los periódicos embriagaba a los fumadores,
Y aunque el convoy fuera así lanzado,
Arrastrando, imantando albatros y palomas,
A esta marcha loca el expreso me había acunado.
Mis ideas se doraban, los trigos estaban magníficos,
Los herbívoros pacían en el verde golfo de los prados.
Estaba loco de ser boxeador y sonreír a la yerba.

GABRIEL FERRATER

SI PUEDO
.
Alguna cosa ha entrado
en un poema que sé
que he de escribir, y no
sé cuándo, cómo o qué
querrá decir. Si puedo
lo encaminaré a ti.
Que hable de tus cabellos,
de la escama de sol
que tiembla en esta uña.
Pero acaso no siempre
tenga del todo en cuenta
lo que ahora veo en ti.
He oído el ruido oscuro
de algo que se me cae
a un pozo. Cuando flote,
¿sabré reconocer
que viene de este instante?